miércoles, 20 de enero de 2016

Lo que siempre quise decirte y nunca me atreví, es la típica frase de arrepentimiento o duda que todo el mundo tiene alguna vez en su mente pero a la que realmente no le prestamos demasiada atención. La mayoría de las ocasiones no nos damos cuenta de que esa persona a la que estamos esperando puede estar muy cerca, como tu mejor amigo/a o tal vez solo como un conocido más. Sin embargo, cuando creemos que ha llegado porque cumple todas las expectativas que nosotros creíamos inalcanzables sentimos miedo: miedo a lo desconocido, miedo a decepcionarse, miedo a sufrir, al fin y al cabo a enamorarse hasta las trancas. Los jóvenes de hoy en día están tan enganchados a la tecnología que no tienen en cuenta el valor de las miradas, de los nervios antes de reencontrarse, de los largos paseos a las tantas de la mañana hablando de cosas sin sentido pero de llegar a casa con una sonrisa de oreja a oreja, sin valorar los besos de despedida con sabor a: no te has ido y ya te echo de menos; toda esa magia es la que no podemos tener a través de simples pantallas. Por todo esto que muchas veces perdemos sin darnos cuenta, por todas las cosas que no nos atrevemos a decir por miedo a ser rechazados o a sentir más de la cuenta, porque puede pasar tu tren y tú podrías no darte ni cuenta si no tienes los ojos bien abiertos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario